Si tuviera que elegir la pregunta más repetida que los clientes me han transmitido durante mis años de profesión, sería esta.

Hay muchos falsos mitos relacionados con el funcionamiento del taxímetro, normalmente por desconocimiento.

Ante dicha pregunta les respondo que, en condiciones normales de circulación, es por distancia, dejándolos descolocados. Les suelo poner un ejemplo para situarlos: imaginad un recorrido ideal de 50 km en el que no hay tráfico ni interrupciones de la marcha, y salen dos coches al mismo tiempo, uno a 200 km/h y otro a 70 km/h. Cuando ambos acaben el recorrido, ¿quién tendrá un precio superior en el taxímetro?

— El que ha hecho el recorrido a 70 km/h —me suelen responder.
— No —respondo yo, dejando una brisa de sorpresa en el ambiente.

Es normal, la intuición hace pensar una cosa y la matemática otra. Efectivamente, en ese recorrido ideal no habría ganador ni perdedor: los dos taxímetros marcarían lo mismo.

La razón es sencilla: si ambos recorren exactamente los mismos 50 kilómetros sin detenerse, ambos taxímetros están tarificando por distancia. La velocidad solo hará que lleguen antes o después.

Los clientes se quedan con cara de sorpresa pero entienden que el rey, en ese escenario, es la distancia. Hasta que llegamos a un semáforo, ven que el taxímetro sigue contando aun estando parados y me dicen: «Pero, ¿esto no contaba por distancia?».

Paremos aquí la escena para intentar entender un concepto clave: la velocidad de arrastre (también llamada velocidad de cambio).


¿Qué es la velocidad de arrastre?

Podríamos definir la velocidad de arrastre como el límite exacto en el que el taxímetro conmuta su modo de tarificación.

La pregunta obvia es: ¿cuál es esa velocidad límite? Aquí no existe una respuesta universal, pero sí aritmética. El cálculo tiene su propia fórmula (saquemos punta al lapicero):

Velocidad de arrastre (km/h) = Precio por hora de espera (€/h) / Precio por kilómetro recorrido (€/km)

Un ejemplo práctico

Vamos a asumir que el precio de una hora de espera es de 20 € y el precio de un kilómetro recorrido es de 1,50 €:

20 €/h / 1,50 €/km = 13,33 km/h

Esa sería la velocidad de arrastre para esa tarifa concreta (ya que tanto el precio por hora como el precio por kilómetro cambian según la tarifa correspondiente):

  • Por debajo de 13,33 km/h: El vehículo rueda muy despacio o está parado → El taxímetro tarifica por tiempo.
  • Por encima de 13,33 km/h: El vehículo fluye con normalidad → La distancia manda.

Entonces, lo normal en un recorrido urbano e interurbano es que el precio final sea una combinación de ambos tipos de tarificación, aunque en ciudad el importe final se ve más afectado por la velocidad de arrastre; es decir, el importe final de una carrera urbana es más difícil de anticipar, sobre todo en hora punta.

Entonces, ¿cómo puedo saber el precio exacto de un servicio?

La realidad es que no lo puedes saber, aunque una aproximación sí se puede dar… hasta ahora. En Alicante, desde hace escasos meses, contamos con la posibilidad de contratar un servicio urbano con precio cerrado, sabiendo el cliente lo que va a pagar antes de subir… Pero eso ya queda para otro día.

Más información

Puedes consultar en la sección Descargas las tarifas oficiales del año en curso, así podrás hacerte una idea más aproximada del precio por kilómetro y hora de espera según la franja horaria.